Fisioterapia Miofascial y Neuromiofascial

La Terapia Miofascial es una rama de la fisioterapia dirigido al tratamiento manual de los desórdenes más comunes que afectan al aparato locomotor como consecuencia de diferentes tipos de traumatismos (fracturas, esguinces, torceduras, golpes, etc., que producen dolorosas e limitantes cicatrices internas o externas limitando el movimiento y produciendo dolor), como también a raíz de los cambios relacionados con el proceso reumático, artrítico o artrósico que afecta el funcionamiento de la columna vertebral, las rodillas, los hombros y otras articulaciones del cuerpo. Proveemos Fisioterapia Miofascial y Neuromiofascial de calidad en Cantabria.

En el proceso del tratamiento, el fisioterapeuta utiliza suaves estiramientos, presiones sostenidas y un posicionamiento especial para lograr cambios en el desenvolvimiento mecánico del cuerpo y así aliviar el dolor como también recuperar la alterada función corporal.

Las típicas dolencias tratadas exitosamente con las Técnicas Miofasciales son: lumbalgias, cervicalgias, dorsalgias, hombros dolorosos, cefaleas, síndrome de la fatiga crónica, problemas menstruales, codo de tenista, secuelas del latigazo cervical, síndrome del túnel del carpo, escoliosis. Es también un tratamiento complementario dentro del tratamiento de la fibromialgia y todo tipo de afectaciones crónicas de los tejidos.
Nuestro equipo de fisioterapeutas especializado en el campo de la inducción miofascial y de la terapia somatoemocional, empleará las técnicas de Inducción Miofascial para diagnosticar y tratar las limitaciones del sistema miofascial que producen dolor y frenan la recuperación de la función. Se considera que la Inducción Miofascial es en muchos casos la pieza olvidada en la cadena de los tratamientos efectuados por los terapeutas encargados en la restauración de la función y del alivio del dolor.

La Inducción Miofascial es un método de evaluación y de tratamiento tridimensional de los movimientos y presiones sostenidas en todo el sistema de la fascia para así eliminar sus restricciones y reestablecer el equilibrio funcional del cuerpo.

o Terapia de inducción y liberación miofascial
o Liberación somato emocional
o Terapia neuromeningea
Los test neurodinámicos estándares se han refinado, y actualizado en los últimos años y se ha extendido su uso más allá del diagnóstico, hacia el tratamiento de éxito y un mejor entendimiento de muchos síndromes encontrados en los que se ve implicado de manera evidente el sistema nervioso, así como en otras patologías del aparato locomotor donde no es tan evidente su implicación.
Por tanto con el conocimiento y aplicación de las técnicas neurodinámicas correctas podemos tener mayor éxito y un mejor abordaje con este modelo de razonamiento clínico, en el tratamiento en neuropatías tanto del cuadrante superior como del inferior. Radiculopatías cervicales, síndromes de los desfiladeros escapulotorácicos y síndromes compresivos o tunelares del miembro superior como el del túnel carpiano, o supinador corto. Igualmente se puede abordar patología del cuadrante inferior como ciáticas, síndrome del piramidal, meralgia parestésica o síndrome del túnel tarsiano.
Además la neurodinámica ayuda al diagnóstico diferencial respecto a patología comunmente considerada como del sistema musculoesquelético mediante la diferenciación estructural y que en ocasiones no lo es, o tiene un componente neural asociado que podemos detectar, como epicondilitis, epitrocleitis, dolores crónicos de hombro o esguinces crónicos o recidivantes.

o Terapia craneal y craneosacral
Dentro de los métodos en los que el cuerpo cumple un rol “participativo”, en lugar de ser sometido a tratamientos invasivos, se destaca la Terapia Cráneo-Sacral.
Esta terapia (TCS), que consiste en aplicar una leve presión con las manos, pone en funcionamiento los procesos naturales de curación del cuerpo.

Durante 30 años ha demostrado ser eficaz en una amplia gama de trastornos clínicos vinculados con el dolor y a diversos cuadros clínicos. Es un tratamiento de elección única, y puede combinarse con otras técnicas tradicionales o complementarias.

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El fisioterapeuta escucha los movimientos sutiles del cuerpo, sus ritmos, pulsaciones y patrones de congestión y resistencia. Esta escucha proporciona información importante sobre el funcionamiento de la persona en su totalidad. Al tratarse de una terapia global de todo el cuerpo, ayuda a las personas con casi cualquier condición, incrementando su vitalidad y permitiendo utilizar sus propios recursos de autocuración.
El énfasis del trabajo radica en acompañar a la persona a restablecer su expresión de salud mediante el restablecimiento normal de la fisiología del sistema cráneo-sacral, equilibrando la tensión de las membranas y las presiones que afectan a las mismas a nivel neuromeningeo a tavés de los cambios hidrodinámicos del liquido cefaloraquideo.
Beneficios de la Terapia Cráneo-Sacral
Esta metodología, ha demostrado aliviar, tanto en niños como en adultos, una amplia gama de trastornos como:

• Disfunciones congénitas
• Trastornos de la succión y respiración en bebes
• Lesiones del sistema nervioso central, medulares y pares craneales
• Dolores craneofaciales y migrañas
• Fatiga y Estrés
• Incoordinación motora
• Dolores crónicos de cuello y espalda
• Escoliosis, discopatías, hernia de disco
• Bruxismo y disfunciones de la articulación témporo-mandibular (ATM)
• Trastornos de aprendizaje
• Estrés post-traumático y emocional
• Autismo y trastornos de la conducta
Se recomienda como tratamiento preventivo ya que mejora el sistema inmunológico y aporta mayor energía, calidad de sueño y equilibrio físico y mental.
Una Gran Respuesta con solo un leve contacto
• Tratamiento del dolor reflejo e irradiado.

o Fisioterapia Regenerativa Tisular
• Fisioterapia del dolor miofascial y dolor crónico
• Fisioterapia en fibromialgia y fatiga crónica
El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad con muchos síntomas. En junio de 2002, la autoridad sanitaria británica describió el SFC como “una enfermedad real y debilitadora”. No hay medicamentos milagrosos ni tratamientos que puedan curar el SFC, pero sí hay diversas maneras de abordar el problema desde el punto de vista médico, así como desde el enfoque fisioterapéutico, osteopático , nutricional o multidisciplinar en general, desde los diversos enfoques terapéuticos posibles según sintomatología que pueden hacerte sentir mejor y controlar tu situación.
• Tratar bien los síntomas
• Aprender a alcanzar un equilibrio entre actividad y descanso
• Actividad y Ejercicio Gradual
• Terapia Cognitivo-Conductual
• Otros enfoques, incluyendo los de dieta y nutrición y las terapias complementarias.

Es importante establecer una relación con el médico en el marco de la cual puedas discutir todos los enfoques disponibles, y resolver con él los problemas que se te presenten. Los pacientes de SFC responden al tratamiento de forma diversa, y lo que a otro le funciona puede no ser adecuado para ti, aunque los síntomas sean los mismos. Es importante adoptar los enfoques (o hacer los cambios) uno a uno, para determinar qué te va bien a ti.